Historia Universal. Lección 9
El mundo actual
La caída del bloque soviético.
La competencia entre el capitalismo estadounidense y el socialismo soviético no definía un ganador, ambos hacían importantes inversiones y avances en todos los rubros de la ciencia y la tecnología pero continuaban sin declarar un conflicto abierto entre los dos.
No obstante, la Unión Soviética descuidó la situación interna donde la población está muy descontenta debido a que todos los recursos están destinados a la competencia con los norteamericanos, una competencia que no les trae beneficios al grueso de la sociedad.
Bajo este contexto, accede al poder Mijail Gorbachov en 1985, un político que ya no pertenecía a la generación que creció admirando la figura de Stalin y que se postuló observando las deficiencias y atrasos en lo que se estaba sumiendo la URSS. Así, con Gorbachov en el poder, se pusieron en marcha dos políticas que cambiaron el curso del país:
La Perestroika: Es una decisión en materia diplomática y económica donde la Unión Soviética se apertura a comerciar y sostener relaciones internacionales con países que no necesariamente comulgan con la ideología socialista, incluyendo las naciones de Europa Occidental, puesto que estar aislados de estos países, era una de las causas de la crisis.
La Glasnost: Esta fue una política en materia de poder gubernamental y de leyes, que redujo la intervención del Ejército en temas cotidianos, la liberación de presos políticos y opositores, así como apertura a la prensa y a realizar procesos democráticos.
Estas decisiones ocasionaron, que las tropas de la URSS abandonaran Alemania Oriental, permitiendo el libre paso ciudadano entre ambas regiones alemanas. Por ello ya no existía una razón que mantuviera a Alemania dividida y ambos gobiernos decretan reunificar el país en 1989.
Para romper simbólicamente con el separatismo que los dividió por cuarenta años y promover el sentimiento nacional en los alemanes, el gobierno reunificado invitó a la población a participar en el derribe del Muro de Berlín en ese mismo año.
Ahora bien, regresando a la Unión Soviética, las políticas conciliadoras que planteó Gorbachov le dieron voz a regiones que llevaban algunos años inconformes en continuar dentro de la URSS, de modo que se les concedió la discusión sobre su salida. Desafortunadamente para los soviéticos no fueron pocos los territorios que aprovecharon la oportunidad.
Una quincena de naciones salieron de la Unión Soviética, causando un auténtico desmembramiento en 1991: la actual Rusia, los países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), países de Europa del Este (Bielorrusia, Moldavia y Ucrania), los países del Cáucaso (Armenia, Azerbaiyán y Georgia) y los países de Asia central (Turkmenistán, Tayikistán, Uzbekistán, Kirguistán y Kazajstán). Así se dio fin a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas tras casi 70 años de existencia.
Si eso no bastara, también cayó la otra gran potencia de tipo socialista en Europa, Yugoslavia. Esta nación surgió tras la Primera Guerra Mundial conjuntando a los países de la zona Balcánica de origen eslavo y se mantuvieron unidos por la dictadura de Josip Tito bajo un sistema socialista. Sin embargo, con su muerte en 1980 nadie tuvo la personalidad para mantener conjunta la nación.
Toda la década de los ochenta se dedicaron a discutir la posibilidad de separarse y tras muchos desacuerdos internos, en 1991 se definió que era necesaria la separación a causa de las diferencias étnicas, culturales y políticas de las diferentes provincias yugoslavas.
El inconveniente ahora estaba enfocado en definir las fronteras de las naciones que salieron de la disolución yugoslava porque cada pueblo iba a querer ganar más terreno sobre los demás, causando nuevos conflictos armados desde 1991 y que perduraron hasta 2001. Las naciones que conformaban Yugoslavia y que hoy son países independientes son Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Serbia, Montenegro, Croacia, Macedonia y, el más reciente en 2007, Kosovo.
La última separación de importancia del siglo XX en Europa fue Checoslovaquia, una nación que había sido obligada a permanecer como aliada soviética y desde la Glasnost tuvo mayores márgenes de decisiones. En 1992, tras un proceso de referéndum popular, se acordó dividir la nación en dos países independientes según su origen étnico e histórico: República Checa y Eslovaquia.
Con estos hechos, el bloque socialista quedaba debilitado y fragmentado, pues aunque en otros continentes aún permanecían naciones de corte socialista (China, Cuba, Corea del Norte, Zambia, Venezuela), no contaban con la fuerza e influencia que tenía la Unión Soviética y sus aliados europeos.
La globalización económica y política
La caída del bloque soviético significó el término de la Guerra Fría pero no de los conflictos armados y las rivalidades entre naciones. Tampoco lo vamos a comprender como una victoria de los Estados Unidos sino un posicionamiento del modelo capitalista que representan y eso queda exhibido con la aparición de la globalización.
La Globalización se entiende como el fenómeno de integración política, cultural, económica, tecnológica y social en la que estamos inmersos en la actualidad caracterizada por comunicaciones estrechamente enlazadas, provocando interdependencia entre las naciones.
¿Qué quiere decir esto? Que las repercusiones de un conflicto o beneficio de una nación, llegarán con más rapidez a los demás debido a que la interacción entre los países se volvió más profunda.
Este proceso de globalización, por un lado, ha ayudado a que las noticias sean más inmediatas y a que el apoyo humanitario ante desastres naturales y humanos sea más accesible. También ha traído beneficios a la difusión de ideas en materia de tolerancia y diversidad cultural, así como ha provocado un incentivo al turismo internacional por la facilidad para promocionar destinos y viajar a ellos.
Sin embargo, las consecuencias que ha traído son de casi las mismas magnitudes del lado negativo. La apertura comercial entre naciones que solicitan la globalización le abrió la puerta a las empresas trasnacionales, que son aquellas que cuentan con los recursos para llevar sus productos fuera de las fronteras de su país de origen.
Aunque estas empresas promueven el consumo y crean oportunidades laborales en los países que arriban, al mismo tiempo desplazan o absorben a los pequeños comercios locales, de modo que las ganancias y el capital de los consumidores nacionales, termina en los países de donde vienen esas empresas.
Además, la entrada de tendencias internacionales no sólo desincentiva el consumo local, sino también los productos nacionales y con ellos, mucha de la cultura originaria. Estas condiciones desfavorables, causan, que las minorías que tienen la oportunidad de estudiar en grados mayores o de contar con un capital para invertir, no tengan un buen contexto para desarrollarse y se desplacen a otros países, fenómeno que conocemos como fuga de talento y de capital.
El ambiente y el planeta también resienten las consecuencias de la globalización, debido a que la importación masiva de productos internacionales aumenta la necesidad de quema de combustible para el transporte de éstas; la inmediatez con la que solicitan dichos productos requiere acelerar la producción provocando sobreexplotación de los recursos naturales; y finalmente, la corta vida útil y la cultura del consumo, como cambiar celular cada año o cambiar ropa cada temporada, provocan una contaminación sinigual.
El desarrollo científico y tecnológico
La globalización requirió de que existieran las condiciones dadas en materia tecnológica para poderse asentar y la más importante tiene que ver con la industria de las comunicaciones, destacando la aparición de la Internet y el desarrollo de la computación.
La rivalidad tecnológica de la Guerra Fría demostró que la competencia permite una innovación en tecnología muy acelerada y esa inercia se quedó en la época de la globalización, por lo que las empresas, en búsqueda de no rezagarse en el mercado, está obligada a siempre presentar alternativas y mejorar cada año.
Gracias a estas necesidades y requerimientos del mercado, hoy podemos acceder a una gran cantidad de información nacional e internacional, interactuar con otras culturas y tener un intercambio lingüístico y social que nos permite estar mejor preparados. La economía es más ágil, más dinámica y, con las debidas precauciones, más segura.
Pero como todo, existen puntos en contra. Estas nuevas prácticas han causado dependencia tecnológica en la gente, debido a que su entretenimiento, su orientación geográfica, su capacidad de resolución de problemas cotidianos o su habilidad de socializar están a merced de la disponibilidad de contar con un dispositivo digital.
Además, el acceso a la web es universal, provocando que estemos ante un mar de contenido indebido, información falsa o vulnerabilidad de nuestros datos personales si no tenemos los debidos cuidados en materia informática.
La ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados, muchos de ellos empujados por las necesidades del mercado, pero es una dinámica a la que debemos adaptarnos porque al menos perdurarán algunas generaciones más, incluyendo la nuestra.
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