Historia Universal. Lección 7

La Segunda Guerra Mundial

  • Antecedentes directos de la guerra.

Las potencias vencedoras de la Gran Guerra, no confiaban en las intenciones de Hitler ni del Partido Nacional-Socialista pero no podían intervenir debido a que no contaban con los recursos necesarios y sólo contemplaron de lejos el ascenso de Hitler.

El primer objetivo del líder nazi fuera de Alemania era anexar Austria y la región de los Sudetes, lo que consiguió en 1938. Las otras potencias estaban en contra sin embargo no pudieron hacer nada frente a lo que hacía Alemania por lo que Hitler fue preparando el terreno para su siguiente dominio: Polonia.

Antes de iniciar la ofensiva contra los polacos, el gobierno del Tercer Reich acudió en búsqueda de Stalin y la Unión Soviética para crear un pacto. Sabiendo que la URSS quería obtener el control de Finlandia, les propuso que el gobierno alemán se declararía neutral si ellos invadían Finlandia y a cambio pedían que la Unión Soviética hiciera lo mismo cuando las fuerzas alemanas entraran en Polonia.

Básicamente, ambos dejarían a la otra nación hacer su invasión a otro territorio, sin que interfirieran entre ellos ni tomando bando alguno. Esta alianza se selló con el Pacto Ribbentrop-Mólotov el 23 de agosto de 1939 y con la URSS coludida, solo fue cuestión de días para que el ejército Nazi entrara en territorio polaco el 1º de septiembre de ese mismo 1939.

  • La alianza de los países del Eje

De inmediato a la invasión a Polonia, las naciones de Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania argumentando el rompimiento de los acuerdos del Tratado de Versalles siendo la movilización de tropas la peor de todas. Alemania ya estaba preparada para la declaración de guerra y una vez que fue pública, movilizaron otra parte de su ejército sobre Francia, apoderándose del territorio francés solo en lo que restó de 1939.

Los británicos, por otro lado, opusieron más resistencia y aunque Alemania no tomó las islas del Reino Unido, sí las estuvo azotando constantemente con bombardeos en las ciudades más importantes. Con el occidente en manos de los alemanes, la Italia fascista de Mussolini se declaró aliada de Hitler, misma situación con Japón, que tenía en el poder al emperador Hirohito y que encontró en el proyecto alemán-italiano, una posibilidad para llevar más lejos la influencia japonesa. 

Esta unión entre Alemania, Italia y Japón se denominó como “Los Países del Eje”; por otro lado, la España franquista, aunque simpatizaba, no estaba en condiciones económicas para entrar en un conflicto internacional y se declaró neutral. Mientras los alemanes tomaban puntos importantes de Europa, Italia se movilizó hacia Grecia y después al continente africano, mientras que Japón se apoderó de islas en el Océano Pacífico e invadió la región de Indonesia e Indochina. Estos movimientos causaron que Reino Unido y Francia dejaran de estar solos en el conflicto.

  • Los Países del Frente Aliado

Estas victorias del Eje los llenaron de confianza en su poderío militar y sus alcances, al grado de que los nazis planearon la Operación Barbarroja en 1941, que consistía en apoderarse de Rumanía y desde ese país de Europa del Este, adentrarse en territorio soviético y someterlos, rompiendo claramente con el Pacto Ribbentrop-Mólotov.

Cuando los alemanes entraron en Bucarest, la capital rumana, Stalin y los soviéticos desconfiaron y descubrieron las intenciones nazis, así que se adelantaron a romper con el pacto de no agresión y se declararon aliados de Francia y Reino Unido, aún con las diferencias abismales en el modelo económico y político que los regía.

No obstante, desde el otro lado del mundo, Japón llevaba décadas de rivalidad comercial contra los Estados Unidos por el control del Océano Pacífico y tras los avances en Europa y África de sus aliados, los japoneses consideraron que hay una oportunidad para sacar a los norteamericanos de la competencia.

Por ello, el 7 de diciembre de 1941, Japón bombardeó la base militar estadounidense de Pearl Harbor en las islas de Hawái, provocando la declaración de guerra del presidente Franklin D. Roosevelt, quien ya estaba en su tercer periodo presidencial después de levantar a Estados Unidos de la recesión causada por el crack económico de 1929.

Junto a Estados Unidos, sus principales socios en América también se declararon opositores de los países del Eje como México, Brasil, Argentina, Cuba y Canadá, terminando de conformar este bloque llamado Países Aliados, igual que en la Primera Guerra Mundial.

De esta forma, con un importante aumento en las fuerzas y tropas, gracias a los estadounidenses y los soviéticos, lograron hacer retroceder los ejércitos del Eje en varios puntos: Estados Unidos recuperó puntos en Asia y África, mientras que la URSS destacó en retomar naciones en Europa.

La guarnición nazi encargada de la Operación Barabarroja no solo fracasó en sus aspiraciones por entrar a territorio soviético, sino que también causaron grandes bajas en el número de hombres al ser alcanzados por las condiciones climáticas en el invierno de 1942 a 1943. Al parecer, no leyeron la experiencia de Napoleón el siglo anterior y el ejército nazi fue derrotado en la Batalla de Stalingrado en 1943.

  • Los movimientos finales de la guerra

Los Países Aliados crecieron en número de naciones asociadas pero no todas eran potencias como la URSS o los Estados Unidos. Su aportación estuvo más enfocada en brindar recursos para sostener la lucha pues la presencia de estadounidenses y soviéticos ya representaba una gran ventaja para los Aliados.

El primer país que sucumbió fue Italia. Mussolini y su régimen militar comenzaron a ser desaprobados por la población y el rey Víctor Manuel III debido a los altos costos de la guerra. Las derrotas en África y en los Balcanes también hicieron que algunos de sus altos mandos le dieran la espalda. La justicia italiana llamaba a Mussolini a rendir cuentas pero ponía de excusa estar en combate

Desde 1943, los Aliados empujaron a las tropas italianas de vuelta a la península itálica y una vez en su territorio, Víctor Manuel III depuso a Mussolini de su rango de duce, lo encarceló y nombró nuevo canciller italiano a Pietro Badoglio.

Badoglio no reconoció el pacto que Mussolini hizo con los otros países del Eje, por lo que ordenó el retiro de las tropas y el abandono de la guerra. A pesar de estar perdiendo un aliado importante, Alemania no estaba en condiciones de invadir Italia para liberar a Mussolini y recuperar a sus hombres por lo que se resignó a observar cómo caía el régimen fascista. En 1945, Mussolini y sus generales que aún le eran fieles, fueron juzgados y condenados a muerte.

Mientras tanto, los líderes militares de los Países Aliados comenzaron a plantear una jugada final a mediados de 1943, en una estrategia llamada Día D que tomó un año planearla y ponerla en marcha. El 6 de junio de 1944 se iniciaron los movimientos del plan, un masivo Desembarco en Normandía de tropas norteamericanas con 150,000 soldados de Estados Unidos y Canadá, respaldados por una imponente fuerza aérea que les limpiaba el avance tierra adentro en Francia.

De esta forma, con tropas soviéticas desde el oriente y los que llegaron el Día D desde el frente occidental, los alemanes se vieron acorralados en el centro de Europa. Para el 2 de mayo de 1945, tropas de la URSS tomaron Berlín y buscaron a los altos mandos nazis, sin embargo, Adolf Hitler se había suicidado dos días antes de la llegada soviética a Berlín.

Unos meses antes, en febrero de 1945, los representantes de Estados Unidos, la URSS y Reino Unido, Franklin Roosevelt, Iósif Stalin y Winston Churchill respectivamente, se reunieron en la Conferencia de Yalta, pues ya veían importantes avances a su favor y acordaron que el último país del Eje, Japón, estaba en manos únicamente de Estados Unidos por su rivalidad personal pero si no conseguían su rendición tres meses después de derrotar a los alemanes, los soviéticos tenían permiso de intervenir.

Tras largos enfrentamientos en el Pacífico, Estados Unidos hizo retroceder a las fuerzas japoneses hasta su propio archipiélago pero no conseguían su rendición, así que el presidente Harry Truman, que sustituyó a Roosevelt tras su muerte en abril de 1945, temía que llegara la fecha límite y no quería una intervención soviética en su pelea personal contra Japón, ordenando poner en marcha el proyecto

 Manhattan.

Este proyecto llevaba años de estudios en el desierto estadounidense despoblado probando armas nucleares y adelantó su aplicación en territorio japonés: el 6 de agosto de 1945 lanzaron una bomba atómica sobre el poblado de Hiroshima y el 9 de agosto una más sobre la ciudad de Nagasaki. Los impactos arrasaron con ambas poblaciones y se llevaron la vida de 200,000 japoneses entre militares y civiles.

El emperador Hirohito finalmente presentó su rendición el 2 de septiembre de 1945, dando fin a la Segunda Guerra Mundial después de 6 años y un día de conflicto. Es importante mencionar que Japón ya estaba acorralado y las bombas atómicas resultaban incluso innecesarias para rendir a los japoneses por lo que podemos concluir que no fueron un mensaje para un derrotado Japón, sino para sus aliados de guerra, los soviéticos y demostrarles el poderío militar de los Estados Unidos.

  • Acuerdos de paz y consecuencias de la Segunda Guerra Mundial

La destrucción de esta guerra fue muchísimo mayor que la Gran Guerra de 1914: hubo 66 millones de pérdidas humanas entre muertos y desaparecidos, y la mitad de la industria europea estaba destruida. Los países perdedores tuvieron nuevas imposiciones económicas por daños de guerra, pero en esta ocasión, los mandos nazis que sobrevivieron fueron sometidos a grandes condenas en los juicios de Nüremberg por crímenes contra la Humanidad  por el Holocausto judío.

Además, en la Conferencia de Potsdam de agosto de 1945, los Países Aliados decidieron fragmentar Alemania en cuatro secciones, vigiladas y a cargo de cada uno de ellos: Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la URSS.

Sin embargo, uno de los hechos que se quedó de forma permanente fue la creación de la Organización de las Naciones Unidas en octubre de 1945. Ésta fue creada por el fracaso de la Sociedad de Naciones, por lo que esta nueva ONU estaría conformada por representantes civiles para mediar los conflictos entre los países de forma diplomática.

Nuevamente Estados Unidos no tuvo las afectaciones que tuvo Europa y se convirtió en el principal reconstructor de la economía Europa, poniendo en marcha el Plan Marshall para financiar a sus aliados; de igual forma, los países de Latinoamérica tuvieron un auge económico debido a que sus recursos, productos y su mano de obra fueron muy bien pagados en los tiempos de guerra.

Ahora bien, la consecuencia más importante en el corto plazo fue el posicionamiento tanto de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de los Estados Unidos de América como las principales potencias y sobre las que giró la geopolítica de los siguientes 50 años por su enorme rivalidad, poder e influencia mundial.

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