Historia Universal. Lección 5

La Primera Guerra Mundial

  • Causas: Guerra de los Balcanes.

A inicios del siglo XX existieron dos alianzas en Europa: La Triple Entente con Reino Unido, Francia y Rusia; y la Triple Alianza con Alemania, Imperio Austro-Húngaro e Italia. Estas alianzas se exhibieron cuando surgieron problemas en la región europea de los Balcanes, con una guerra entre 1912 y 1913.

 

Esta zona llevaba años siendo posesión de los austriacos y de los otomanos, estando en constante yugo extranjero. Serbia, una de las naciones balcánicas, consiguió de aliado a Rusia para luchar por su liberación y crearon la Liga Balcánica, una alianza entre pueblos de esta región para quitarse el dominio otomano.

Los rusos no apoyaban la liberación de los Balcanes por ser agentes de caridad, los rusos querían tener dominio sobre esta zona y alcanzar salida al Mar Mediterráneo. Estas intenciones rusas y las diferencias culturales de los miembros de la Liga Balcánica llevaron a su desintegración.

Los países de esa región eran vulnerables cuando no estaban unidos en la Liga, situación que aprovechó Austria-Hungría para invadir y apoderarse de Bosnia, otra nación balcánica. La Triple Entente condenó la toma de Bosnia y exigió desocupar el país, a lo que los Austro-Húngaros se negaron.

Por el contrario, el rey Francisco José I del Imperio de Austria-Hungría envió a su sobrino y heredero del trono, Francisco Fernando a un desfile en Sarajevo, capital bosnia solo para regocijar su dominio sobre ellos el 28 de junio de 1914. Sin embargo, esta idea culminó en fatalidad ya que un radical serbio, se coló entre la población hasta el auto del archiduque Francisco Fernando y lo asesinó, un hecho que conocemos como el Atentado de Sarajevo.

  • El inicio de la Gran Guerra

Con el asesinato del archiduque la guerra estalló porque las potencias, que se habían mantenido en esta paz armada, comenzaron a declararse la guerra. Primero el Imperio Austro-Húngaro declaró la guerra a Serbia y en respuesta, Rusia la declaró a los Austro-Húngaros; Alemania, respaldando a su aliado entra en conflicto armado contra los rusos y a su vez, el resto de la Triple Entente declaran la guerra a Alemania y Austria-Hungría.

Con la declaración de neutralidad de los italianos, las alianzas en guerra se establecieron: la Triple Entente, conformada por Rusia, Reino Unido y Francia, unidos a Serbia llamaron Países Aliados a su mancuerna; mientras que Alemania y el Imperio Austro-Húngaro se autodenominan Potencias Centrales.

Fase 1: Guerra de movimientos (1914-1915)

Como vimos en la Paz armada, las potencias desconocían el nivel de avance armamentista de las otras naciones por lo que al iniciar la guerra fueron muy cuidadosos y evitaron atacar de forma impulsiva. Si bien, Italia no apoyó a las Potencias Centrales, consiguieron de aliados al Imperio Otomano y a Bulgaria. Con este apoyo, los alemanes comenzaron sus ataques y se apoderaron de Bélgica y Francia.

Fase 2: Guerra De trincheras (1915-1916)

Al haber descubierto las armas y estrategias enemigas, los países en guerra hicieron movimientos ofensivos pero haciendo uso de las trincheras, estructuras a ras de tierra que resguardaban a los soldados de los disparos pero que los hacían convivir en condiciones deplorables e insalubres.

En esta etapa, Italia, Japón, Portugal, Rumanía y Grecia deciden unirse a los Países Aliados. Además, en el Atlántico norte, el barco inglés Lusitania es hundido por las Potencias Aliadas con un puñado de ciudadanos estadounidenses a bordo. El presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson se limitó a condenar la guerra europea exigiendo que terminara, pero no involucró a su país en el conflicto.

Fase 3: Crisis de 1917

Los Países Aliados incrementaron sus simpatizantes meses atrás y el Imperio Austro-Húngaro resintió la muerte de su gobernante, Francisco José I, poniendo a las Potencias Centrales en una situación desfavorable. Sin embargo, ese es solo uno de los problemas a los que se enfrentarán en este año, ya que Rusia salió de la guerra pero los Estados Unidos entraron.

Causas:

  • Rusia, aprovechando que la mayoría del ejército ruso está en la guerra europea, los grupos opositores al gobierno del zar Nicolás II, comenzaron a levantarse contra el gobierno, iniciando la Revolución Rusa.

El nuevo gobierno, con Vladimir Lenin a la cabeza, no puede sostener un conflicto interior y exterior al mismo tiempo y solicita una tregua con las Potencias Centrales. Alemania y Austria-Hungría se reúnen con este nuevo gobierno y firman el Tratado Brest-Litovsk, mediante el cual Rusia podría salir pacíficamente de la Gran Guerra, pero a cambio debía renunciar a sus posesiones y control en Finlandia y Ucrania.

  • Estados Unidos, aparte del hundimiento del Lusitania, su motivo para entrar a la guerra llegó cuando interceptaron un telegrama enviado por el ministro alemán, Arthur Zímmermann al gobierno mexicano de Venustiano Carranza. En este telegrama, los alemanes proponen a México entrar a la guerra del lado de las Potencias Centrales y a cambio, cuando ganaran, iban a obligar a Estados Unidos a devolverle los territorios perdidos en la guerra de 1847.

Este telegrama de Zimmermann fue la excusa de los estadounidenses para declarar la guerra a los alemanes y las Potencias Centrales, entró del lado de los Países Aliados, mientras que México decidió ni siquiera escuchar la oferta alemana. El ingreso de Estados Unidos trajo una gran cantidad de efectivos y recursos para el bando Aliado.

Fase 4: El fin de la guerra (1918)

Con un socio de las dimensiones de Estados Unidos, la balanza de la guerra se inclinó a favor de los Países Aliados. Encerraron las fuerzas militares de las Potencias en el centro de Europa hasta conseguir su rendición en 1918. Con la victoria, iniciaron los acuerdos de paz.

El presidente estadounidense, Woodrow Wilson, propuso una lista de condiciones para promover la paz, llamada “Los catorce puntos de Wilson” con la intención de no causar condiciones tan exigentes pero su propuesta no fue bien escuchada por los Países Aliados. Al contrario, los Tratados para finalizar la guerra fueron muy duros con los países vencidos.

El más importante e impositivo es el Tratado de Versalles de 1919, con las condiciones de derrota para los alemanes. En él se estipula el desarme total de Alemania y la eliminación de su ejército, también tenían que desocupar los territorios que poseían fuera de su país y estaban obligados a pagar una gran indemnización por los daños y costos de guerra.

También en 1919 figura el Tratado de Saint-Germain, el cual disolvió al Imperio Austro-Húngaro, convirtiéndolo en dos naciones independientes así como imponiéndoles su respectiva sanción económica. 

Posteriormente se pactaron el Tratado de Sèvres y el de Trianon en 1920. El primero eliminó el dominio del Imperio Otomano, lo redujo a la península de Turquía y una sanción económica; el segundo, obligó a que Hungría se volviera una república, renunciando a posesiones en los Balcanes y pagando también su parte de la indemnización.

Estados Unidos no solo estaba inconforme por haber sido desechada la propuesta de su presidente, sino que también consideraban que los Tratados eran muy radicales, por lo que no entraron en la firma de ninguno. Poco les importó a los Países Aliados y aplicaron aun así las especificaciones de dichos tratados.

Otra consecuencia importante de este fin de la guerra es la creación de la Sociedad de Naciones, una organización internacional que dejó fuera a los países vencidos y tenía la intención de evitar otro conflicto de la magnitud de la Gran Guerra.

  • La revolución rusa.

La razón por la que Rusia salió de la guerra, detallando este suceso, el zar Nicolás II ya contaba con muchos años de desaprobación del pueblo ruso por la falta de industrialización del imperio, la derrota contra Japón, la ausencia de políticas contra el desabasto alimenticio y la represión popular a la que sometía al pueblo cuando se manifestaba.

Intentando calmar el malestar, se crearon cuerpos de representación popular llamadas “dumas” que recibían las peticiones  del pueblo pero no las resolvían, por lo que no representó una solución real a la inconformidad. Los círculos opositores al zar fueron incrementando, sobre todo cuando inició la Gran Guerra, pues estaban ausentes muchos de los militares encargados de calmar esas rebeliones y reuniones.

La Revolución de marzo.

El golpe más importante al zarismo ruso llegó en marzo de 1917 cuando los revolucionarios depusieron  y ejecutaron a Nicolás II para después instaurar un gobierno interino, con un ejecutivo a manos del príncipe Lvov y un congreso representante con Aleksandr Kerenski como presidente. Sin embargo, en el congreso estaba repleto de personajes con tendencias al socialismo marxista que exigían resultados a este gobierno interino.

Por un lado estaba el partido menchevique, una facción moderada de revolucionarios que planteaban una lenta transición al modelo socialista, como lo indicaban los manifiestos de Marx y Engels. En contraparte, estaba el partido bolchevique, con ideología radical y que buscaba una instauración inmediata y definitiva del socialismo en Rusia.

La Revolución de Octubre.

El líder de los bolcheviques, Vladimir Ilich Lenin presentó su propia versión del socialismo, llamado marxismo-leninismo, con la cual empujó a la población a movilizarse contra el gobierno provisional de Lvov y Kerenski acusado de ineficiente y aburguesado.

Este nuevo movimiento, en octubre de 1917, finalmente hizo renunciar al gobierno interino y el partido bolchevique tomó el poder en Rusia, sentando las bases para instaurar el sistema socialista. Este no fue un proceso pacífico, ya que había intereses desde dentro y fuera de Rusia que querían evitar un modelo contrario al capitalismo en una nación tan grande.

Las dificultades de Lenin por establecerse en el poder desataron entre 1917 y 1921 la Guerra Civil Rusa entre los “Camisas rojas”, partidarios del socialismo y de Lenin, en contra de los “Camisas blancas”, que buscaban evitar que Rusia tomara este modelo, apoyados por la escasa burguesía rusa y algunas potencias europeas.

Sin embargo, la guerra tenía debilitados a los países anti-socialismo y los camisas blancas fueron derrotados por los camisas rojas en 1921. Al siguiente año, los revolucionarios socialistas victoriosos con Lenin en el poder crearon la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, anexando algunos territorios alrededor de Rusia para hacerla más grande y con más recursos.

A Vladimir Lenin lo acompañaron dos hombres de su confianza: León Trotsky, un ideólogo e intelectual que lo apoyaba a tomar decisiones; y  Iósif Stalin, el lado militar que había conseguido las más importantes victorias en batalla. Cuando Lenin fallece en 1924, llegó la discordia sobre quién de los dos tomaría el poder.

Stalin se impuso a Trotsky por su carácter militar y temiendo una rebelión en su contra, Stalin expulsó de la URSS a León Trotsky, quien después de andar por varios países, terminó exiliado en la década de los treintas en México.

La Unión Soviética estuvo dirigida por Iósif Stalin más de veinticinco años y su régimen se caracterizó ser un férreo régimen militar, donde se eliminó la propiedad privada y la acumulación de riqueza por civiles, dosificó y controló los recursos desde el gobierno y manejó  las comunicaciones y los medios de producción, todo bajo resguardo militar en unidades llamadas soviets.

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