Historia Universal. Lección 2
Las Revoluciones Burguesas
- La Ilustración
Los movimientos de finales del siglo XVIII están basados en el surgimiento y difusión de las ideas de una generación de pensadores que son llamados “Los Ilustrados”, aparecen y desarrollan ideas en un contexto donde la mayoría de naciones europeas se rigen bajo un modelo llamado “Absolutismo”, en donde el monarca toma pleno control de su reino y de sus decisiones.
A la par del aumento del poder de los reyes, la clase burguesa también venía a la alza. Los burgueses son una minoría compuesta de comerciantes, terratenientes, banqueros y dueños de fábricas.
El poder de una nación era exclusivamente de la nobleza, o sea, el rey y su familia, la burguesía en vez de involucrarse en la política, ocupaba su tiempo en su educación y la de sus hijos, un privilegio que muy pocos tenían en aquella época por lo que algunos miembros de esta clase social comenzaron a cultivarse con filosofía, economía, ciencia política e Historia, desarrollando un criterio que desafiaba la autoridad de la Iglesia y de los propios monarcas.
La Ilustración se define como un fenómeno ideológico, filosófico e intelectual que se caracterizó por anteponer al uso de la razón en la gobernanza y la sociedad para llevar a la Humanidad al progreso. Sus ideales se aplicaron a muchas disciplinas de estudio, proponiendo nuevas estructuras basadas en el racionalismo como aquel que le enseñaría la luz a la sociedad. Por esa razón también llamamos Siglo de las Luces a este siglo XVIII que fue en donde más proliferaron estas ideas.
Ilustrados más significativos:
Voltaire, pionero en el cuestionamiento de las brechas de desigualdad política. Escribió a favor de la búsqueda de igualdad de derechos políticos y de tolerancia ideológica y religiosa.
Jean-Jacques Rousseau, pensador que destacó por sus análisis en materia filosófica al argumentar que el hombre “nace siendo bueno por naturaleza y que vivir en sociedad, atado a sus leyes, sus reglas y sus valores, lo corrompía”. Las propuestas para solucionar están plasmadas en su obra, “El Contrato Social”.
Montesquieu, realizó un estudio del modelo de monarquía parlamentaria de los ingleses y consideró que necesitaba un ajuste: en vez de dos poderes (Parlamento y rey), deberían ser tres las partes en las que se debe dividir el poder. Un elemento que proponga las leyes (ejecutivo), uno de representantes que las discuta (legislativo) y uno que las aplique (judicial). Este modelo rige en una gran cantidad de países en la actualidad.
Diderot y D’Alembert, padres del movimiento enciclopedista, una labor que requería compilar en una sola serie de tomos, el conocimiento comprobable de todas las disciplinas, ya que antes de esta tarea, era información dispersa.
Quesnay, pensador que se desarrolló en el ámbito económico, liderando una tendencia de ideólogos llamados fisiócratas, un modo de pensar que argumentaba que, así como en el cuerpo humano, cada órgano cumple una función y es necesario el correcto funcionamiento de todos para que el cuerpo se encuentre al cien por ciento, lo mismo pasaba con las sociedades por lo que cada sector social debía hacer su labor eficientemente.
Adam Smith, inicia toda una escuela de economistas que propondrá el liberalismo económico como ideología y modelo de gobierno. Esta ideología busca reducir al máximo la participación del Estado en la economía, considerando que la mano invisible del mercado era el encargado de regular los precios de los productos de forma justa.
Estos no son todos los Ilustrados pero fueron los que más difusión tuvieron en sus ideas, muchas de ellas, como ya viste, que rigen modelos económicos y políticos actualmente.
Algunos monarcas consideraban muy buenas las ideas de los Ilustrados y los invitaban a ser parte de su corte como consejeros, al considerar que podrían aportar estrategias para volver más productivos y eficientes sus reinos. Este fenómeno donde los monarcas aceptaron las ideas de la Ilustración para aplicarlas en su gobierno lo conocemos como Despotismo Ilustrado y representó el primer acercamiento de burgueses a tener un poco de poder en sus naciones.
- La Revolución Industrial.
Etapa a mediados de siglo XVIII donde gracias a la máquina de vapor, muchos procesos de producción en la industria se fueron a la alza, con nuevas invenciones basadas en la fuerza del carbón y del vapor del agua. Inglaterra fue el mayor exponente de este acelerado impulso industrial, pero también los Países Bajos y Francia tuvieron cierto grado desarrollo.
Al mejorar la producción industrial, hubo una mayor cantidad de productos y una disminución de los costos, lo que trajo como consecuencia una migración masiva a las ciudades por el aumento de la calidad de vida y del poder adquisitivo, nutriendo al gremio de los obreros, convirtiéndose en la clase proletaria, la burguesía, dueña de estas industrias, también obtuvo enormes ganancias.
- Las Revoluciones Burguesas
Llamadas así por estos movimientos financiados y empujados por la burguesía, en búsqueda de tomar el poder en sus naciones, sin embargo involucró también a sectores campesinos y obreros que de igual forma estaban inconformes con la administración de los monarcas, situación que sucede en la Independencia de las Trece Colonias de Norteamérica, en la Revolución Francesa y en las Independencias de los virreinatos españoles.
Aunque cada uno tiene sus peculiaridades, los tres comparten una causa en común, que fue la Guerra de Siete Años, un conflicto armado que sucedió entre 1756 y 1763 donde se involucraron Inglaterra en contra de Francia y España. Esta guerra fue sumamente costosa para las monarquías de los tres países; los ingleses, aun siendo los ganadores tuvieron pérdidas económicas muy importantes… Peor aún les fue a Francia y España, y para subsanar un poco los gastos de guerra, las tres coronas echaron mano de la benéfica situación económica de la burguesía de sus naciones, lo cual no fue del agrado de la clase burguesa, comenzando a tener algunas rebeliones contra sus gobernantes.
Independencia de las Trece Colonias de Norteamérica.
Fueron territorios en la costa atlántica norteamericana, protegidos por la corona inglesa. Contaron con muchas libertades desde su fundación pero tras la guerra de siete años, las islas inglesas les crearon más cargas de impuestos sin retribuirles una mayor participación en el parlamento. Es decir, les pedían más dinero pero no les daban lugares en el organismo que representa sus necesidades.
Ante la negativa de los colonos por seguir pagando esos aumentos, tropas inglesas arribaron al puerto de Boston a presionar a los norteamericanos. Las movilizaciones de la gente provocaron a los soldados ingleses a abrir fuego en un episodio conocido como la Masacre de Boston de 1770.
Hubo otras hostilidades entre ambas partes pero en 1773 llegó el contragolpe que iniciaría un movimiento para quitarse a los ingleses de encima, el Motín del té. Un barco inglés con cargamento de té desde Asia hizo escala en Boston; algunos colonos se infiltraron en el navío abriendo los puentes para que una turba subiera y tirara al mar una buena parte del cargamento.
El conflicto estaba declarado, solo faltaba que las trece colonias se dispusieran juntas a anunciar que deseaban independizarse, lo cual sucedió en Filadelfia el 4 de julio de 1776, donde representantes de todas las colonias firmaron su Declaración de Independencia. Fueron siete años de lucha hasta que en 1783 los ingleses fueron derrotados y aceptaron que los territorios americanos que poseían se emanciparan de ellos.
Entre las principales figuras de este movimiento está el general George Washington, que lideró muchas de las batallas más importantes, así como los políticos e ideólogos Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams y Alexander Hamilton.
Revolución Francesa
En el siglo XVIII Francia es gobernada por la familia Borbón y después de la guerra de los siete años, el rey Luis XVI está en el trono. Su mal manejo de la política y las finanzas tiene en crisis alimentaria a Francia lo que provocó que no sólo se enemistara con los burgueses inconformes por la alza de impuestos, sino el grueso de la población lo desaprobaba también.
Queriendo encontrar la solución al malestar social, convocó a inicios de 1789 una Reunión General de Estados conformado de esta manera: El primer Estado, compuesto por el rey y la nobleza; el segundo Estado, conformado por la Iglesia y sus altos miembros; y el tercer Estado que conglomeraba al resto de la población (burguesía, campesinado, militares, obreros, artesanos).
Sin embargo las resoluciones de esta Reunión lejanamente resolvían las peticiones de la población y hartos de la inacción, la burguesía impulsó movimientos armados iniciados el 14 de julio de 1789 cuanto una turba popular apoyada por el Ejército, inconforme también, tomó la cárcel de la Bastilla, dando inicio a la Revolución Francesa.
El rey Luis XVI y su esposa María Antonieta son capturados y depuestos del trono mientras que los revolucionarios dictaminan cómo van a gobernar Francia en una Asamblea General. Aquí salieron a la luz dos grandes grupos de ideologías: la girondina y la jacobina.
Los girondinos representaban la revolución moderada y consideraban que antes de transitar a una república como forma de gobierno había que pasar por una monarquía constitucional, donde el rey estuviera limitado por la ley y se evitara derramar sangre en la lucha.
Los jacobinos, liderados por Maximilien Robespierre, tenían ideas más radicales puesto que propusieron establecer un modelo republicano por los medios que fueran y no quedara rastro del pasado monárquico.
La población en un inicio apoyó a los girondinos pero la crisis era muy aguda y los jacobinos prometieron cambios casi inmediatos, de modo que la facción jacobina asumió el poder en Francia sin tomar en cuenta la radicalidad de esta ideología, ya que había mucha persecución a personajes que consideraban podían traicionar la causa revolucionaria, llamando a esta etapa “La época del terror”.
La facción jacobina muchas veces ni investigaba las acusaciones y se remitía a solo encarcelar a acusados de traición y después para infundir miedo, los ejecutaba públicamente en la guillotina. Luis XVI y María Antonieta en un intento de escapar fueron atrapados y enviados a ser guillotinados; lo mismo sucedió con el propio Robespierre. Decapitar al propio líder del partido era síntoma de que no había un control en el gobierno francés.
En 1799, y tras diez años de apoyar la Revolución sin muchos resultados favorables, el Ejército decidió tomar el control de la nación y estableció un modo de gobierno llamado “El Consulado” que consistía en tres militares de alto rango discutiendo y tomando las decisiones de Francia, quienes recibieron el nombre de “cónsules”.
Este Consulado solo duró unos cuantos años ya que uno de los cónsules comenzó a recibir mucha popularidad y aceptación no sólo por la población. La Iglesia, el resto del Ejército y la misma burguesía lo consideraban un líder y genio de la política y la guerra.
Este militar de nombre Napoleón Bonaparte logró coronarse emperador de Francia sin muchos contratiempos en 1804, prometiendo conquistar a Europa en nombre de los franceses y devolverles la grandeza que había perdido en la guerra contra Inglaterra.
En pocos años, Napoleón logró apoderarse o influir en los gobiernos de la península itálica, de España, los reinos germánicos de Europa central, Países Bajos, Prusia y Austria. Su siguiente objetivo era llegar a Rusia pero las condiciones de relieve y clima golpearon fuertemente sus tropas.
Tras retroceder de vuelta a Francia, se enteró de derrrotas que lo debilitaron aún más al punto de ser vencido finalmente en la batalla de Waterloo en 1814. Lo capturaron y exiliaron en la isla de Santa Helena para evitar que escapara. Tras la derrota de Napoleón, los gobiernos que quitó a su paso volvieron al poder, exceptuando Francia que transitó hacia una monarquía constitucional.
Independencias de Hispanoamérica
Hispanoamérica eran las colonias americanas que eran posesión de España. Lo que actualmente es México, llamado Nueva España, no era la única colonia española en América también estaba la Nueva Granada, el Virreinato del Perú y el Río de la Plata.
Para entender estas independencias es fundamental siempre tomar en cuenta lo que sucede en España, la metrópoli. Desde el año 1700, la familia que heredó el poder en la península, la casa de los Habsburgo, se quedó sin sucesor y el poder lo tomaron los Borbones.
Esta familia comenzó a hacer estudios inmediatos de las características de las colonias que eran sus nuevos dominios y desde los primeros exploradores tomaron la decisión de que era necesario reestructurar la forma en la que se relacionaban con los virreinatos. Estos cambios los conocemos como Reformas Borbónicas y fueron aplicados en todas las colonias americanas de España.
Los virreinatos tenían una solvencia importante que les permitió no resentir estas nuevas medidas, sin embargo, tras la guerra de los siete años, antes citada, las imposiciones eran cada vez más fuertes con el pasar de los años, lo que les colmó la paciencia a inicios del siglo XIX cuando inician a hallarse juntas y conspiraciones en toda la América española para sacarse de encima a las autoridades.
Cuando en 1808, Napoleón invade España, los criollos americanos deciden que es la oportunidad perfecta para una alternativa de gobierno, puesto que el emperador francés tomó presos al rey Carlos IV y a su hijo, Fernando VII y los hizo renunciar a la corona ante él para dejar al mando a su hermano, José Bonaparte.
Ante la ausencia del poder real, las autoridades españolas crearon un cuerpo alterno con diputados representantes que desconocía la autoridad de los Bonaparte y para ser apoyados por los americanos, invitaron a que enviasen sus representantes.
Los virreinatos creyeron encontrar en estas Juntas realizadas en Cádiz la oportunidad para exponer sus necesidades mientras que en los dominios españoles se instigaba a rebelarse contra las autoridades, acusándolos de aliados de los franceses invasores, como la rebelión encabezada por Miguel Hidalgo en 1810.
Junto a ésta, hubo levantamientos en Nueva Granada y Río de la Plata en ese mismo 1810 y en el Perú en 1811; sin embargo, sus diputados no fueron escuchados en las Juntas de Cádiz y se reflejó en la Constitución de Cádiz de 1812. Decepcionados, los representantes volvieron a los virreinatos y al no sentirse representados ni por los franceses ni por Cádiz, la opción inmediata fue convertir las rebeliones a un movimiento de independencia en los virreinatos.
En la Nueva España, la lucha duró desde 1810 hasta 1821 y los países que salieron fueron México, Centroamérica y una parte de los actuales Estados Unidos. Por otro lado, en la Nueva Granada con Simón Bolívar a la cabeza resultaron Colombia, Panamá, Venezuela y Ecuador tras años de rebelión entre 1810 y 1819.
Argentina, Paraguay y Uruguay son resultado de la pugna en Río de la Plata que sucedió entre 1810 y 1816 liderado por José de San Martín. El mismo San Martín junto a Simón Bolívar unió sus intenciones de independencia en el Virreinato del Perú, peleando entre 1811 y 1824. De esta colonia salieron posteriormente Perú, Bolivia y el norte de Chile.
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